Capítulo III - LA TRASHUMANCIA
“Donde pisa una, pisamos todas”
No tengo nombre propio. Soy el rebaño. Soy la Merina.
No me contéis los años: contadme los pasos.
Antes de que aprendierais a trazar fronteras, yo ya dibujaba mapas con mis pezuñas. Antes de que inventarais los calendarios, yo sabía cuándo moverse. El frío me empujaba. El calor me llamaba. Así nació el camino.
He visto pasar los nombres de esta tierra como pasan las estaciones. Cambian, se superponen, desaparecen. Yo no los necesito. Donde vosotros veíais reinos, yo veía pasto; donde alzabais muros, yo encontraba una grieta por la que seguir andando.
Dicen que soy ganado. Pero he sido archivo. Mi cuerpo recuerda lo que la historia olvida.
Desde hace siglos camino de norte a sur por sendas que no me pertenecen, pero que me reconocen. Las cañadas no son carreteras: son acuerdos antiguos entre humanos, animales y paisaje. Pactos para que el movimiento no fuera delito. Porque detenernos habría sido morir.
Mi lana no es solo abrigo. Es memoria adherida. Cuando avanzo, recojo el territorio. Luego lo dejo caer lejos, en otro clima, en otra pendiente. Sin saberlo, siembro. Soy puente entre ecosistemas.
La trashumancia no transporta cuerpos: transporta futuros.
Hubo un tiempo en que mi vellón fue tesoro.
Me protegisteis con edictos, me cerrasteis fronteras. Hoy, a veces, lo quemáis. Decís que no sirve. No os culpo: habéis aprendido a confundir valor con velocidad.
Pero algunos todavía escuchan.
Alberto camina a mi lado. No me dirige: me acompaña. Hila despacio para que lo que cuento no se rompa. Sabe que cada hebra es un relato, y que apresurarlo sería traicionarlo. Con Las Hidalgas no me convierte en producto; me devuelve la voz.
De esa escucha nace lo que pisas ahora. Este tapiz no cubre el suelo: lo revela. Está tejido como se tejen los caminos: tramo a tramo. No reproduce un mapa exacto; lo recuerda.
Mira hacia la puerta que ha tejido Ana Belen para dejar que el exterior entre. Musgo, madera errante, hierba salvaje. El recorrido no termina en la sala; solo se vuelve visible en ella.
Yo no creo en el individuo. Creo en el conjunto.
Si hoy caminas sobre mi lana, hazlo despacio. No estás pisando un material. Estás pisando una historia que aún se está moviendo.
Y recuerda: No sois vosotros quienes me acompañáis a mí.
Soy yo quien desde hace siglos, os sigue enseñando cómo avanzar sin dejar la tierra atrás.
Las Hidalgas
Un proyecto creado por Alberto Diaz, Las Hidalgas se especializa en fabricar colecciones de hilos de Lana Merina Española proveniendo de pastores que aun practican la trashumancia.
El fin de este proyecto es contribuir a la recuperación de la lana merina española y comunicar su cultura y valores mediante la trazabilidad y transparencia